| Javier Aparisi BBC Mundo, Miami |
El automovilismo en Estados Unidos se ha convertido en otra de las víctimas de la recesión económica y la contracción del gasto ante todo lo que no sea absolutamente imprescindible.
Durante décadas la pasión por ese deporte ha estado ligada al interés de los auspiciadores estadounidenses en vender desde cremas hidrantes para bebés, whisky, cerveza y tabaco hasta la promoción para enlistarse en las fuerzas armadas.
La serie Nascar es la favorita de los anunciantes, pero el peor bajón económico desde la Segunda Guerra Mundial ha significado una nueva era de despidos para su principal auspiciador, Sprint Nextel.
| Juan Pablo Montoya, piloto de serie Nascar |
Y es que se estima que Sprint Nextel paga cerca de de US$75 millones al año por la Serie Sprint Cup como parte de un contrato de 10 años con Nascar.
Menos entrenamientos
Nascar no ha hecho anuncios sobre cambios en el acuerdo con Sprint Nextel, pero la serie impuso una veda a los entrenamientos durante el invierno estadounidense para reducir costos.
Ese recorte ha significado una pérdida de ingresos para unos 800 funcionarios de las escuderías de la serie, según el diario The Washington Post.
| Dan Wheldon, piloto de la fórmula Indy |
La fórmula Indy, otra de las grandes categorías del automovilismo estadounidense, todavía está buscando un auspiciador central para la serie y sus representantes esperan poder solucionar el tema antes del inicio de la temporada.
"Pienso que todos los negocios en este momento están intentando navegar en medio del actual clima económico", señaló a BBC Mundo el jefe de la división comercial de la Indy Racing League, Terry Angstadt.
Pese al clima adverso, el funcionario insiste en que "creceremos en 2009 en medio del ambiente económico más complicado de los últimos 50 años".
Los problemas económicos del automovilismo en EE.UU. reflejan una crisis a nivel mundial.
Al final de 2008 Subaru abandonó el Mundial de rally después de 20 años y Honda anunció su retiro de la Fórmula Uno.
Los pilotos
A diferencia de Nascar, la fórmula Indy ha vivido un período de austeridad desde hace varios años debido a una pugna entre dos categorías paralelas que se unificaron en 2008.
| Scott Dixon, piloto de la fórmula Indy |
"Cuando empecé (en la fórmula Indy, hace más de una década) no era insólito tener 60 días de entrenamientos. Ahora estamos hablando de seis días durante la temporada, y cuatro días de pruebas oficiales en la pre temporada", señaló Franchitti a BBC Mundo durante un evento de prensa en el hotel Fontainebleau de Miami Beach.
En la fórmula Indy la crisis ya afectó al equipo Rahal Letterman, el cual no tiene planes para competir la temporada completa de este año tras la decisión de un fabricante de etanol de suspender sus US$6 millones de auspicio.
Otras escuderías han recortado personal y han reducido su participación a un solo auto.
"Con la economía en su actual estado ha obligado a muchas escuderías a ponerse a ver en qué están gastando el dinero y reducir gastos en algunas áreas", señaló a BBC Mundo el británico Dan Wheldon, ganador de las 500 Millas de Indianapolis y campeón de la fórmula Indy en 2005.
Incertidumbre
Para el campeón de la serie en 2008, el neozelandés Scott Dixon, habrá mucha incertidumbre hasta el comienzo de la temporada en St. Petersburg, Florida, el 5 de abril.
"Es un momento difícil para mucha gente. Quizás sea un poco temprano en la temporada para ver qué va a pasar", dijo el piloto a BBC Mundo.
"Solo tengo 28 años de edad, pero aún así me considero un veterano. Es muy difícil que gente más joven empiece en esto cuando solo te dan seis días de pruebas en una serie extremadamente competitiva", agregó.

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